El hidrógeno acelera la transición energética en los países en desarrollo

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Low-carbon hydrogen is a unique fuel with a high potential to address climate change and development. Low-carbon hydrogen is a unique fuel with a high potential to address climate change and development.

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El hidrógeno con bajas emisiones de carbono es un combustible único que ofrece un alto potencial para abordar el cambio climático y el desarrollo.  Puede ayudar a acelerar la descarbonización de sectores difíciles, como la industria pesada y el transporte mundial, al tiempo que promueve el crecimiento sostenible en el mundo en desarrollo. Los países de ingreso bajo y mediano se perfilan como líderes en la producción y exportación de este combustible único que puede aumentar la capacidad energética y la seguridad alimentaria, crear empleo y generar ingresos, ayudando al mismo tiempo a mitigar los impactos del cambio climático.

A continuación explicamos cómo.

El hidrógeno, el elemento más común del universo, se puede producir de varias maneras. Uno de los métodos más prometedores para producir hidrógeno con bajas emisiones de carbono es separarlo del agua utilizando electricidad, un proceso conocido como electrólisis. Muchos países en desarrollo cuentan con abundantes recursos solares y eólicos, e infraestructura de energía renovable ampliable para respaldar la producción de electrólisis.  Otros cuentan con infraestructura heredada que puede reutilizarse para la producción y el transporte de hidrógeno con bajas emisiones de carbono.

Este recurso tiene varios usos. El hidrógeno con bajas emisiones de carbono puede utilizarse en la industria pesada como la fabricación de acero, los aviones comerciales y los buques de carga que actualmente dependen de combustibles fósiles y que en 2019 representaron casi el 24 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Por último, el hidrógeno puede utilizarse para producir amoníaco, un componente clave de los fertilizantes y una reserva de energía con bajas emisiones de carbono que se puede transportar en todo el mundo.

“Las estimaciones sugieren que el uso del hidrógeno debería multiplicarse por seis para respaldar la transición energética mundial, y que para 2050 representará el 10 % del consumo total de energía”.

El precio del hidrógeno con bajas emisiones de carbono está disminuyendo rápidamente y se estima que para 2030 alcanzará los USD 1,3 por kilogramo.  Esta trayectoria está generando grandes expectativas en los Gobiernos, los inversionistas y las empresas que están trabajando para satisfacer la creciente demanda. En 2020 despegó un avión de pasajeros propulsado por hidrógeno (i), y a principios de este año una planta siderúrgica canadiense (i) operó con éxito utilizando hidrógeno con bajas emisiones de carbono en una prueba. Unos 30 países han elaborado o están en proceso de elaborar planes para el uso de hidrógeno que son fundamentales para sus estrategias de descarbonización. En el sector privado, se prevé invertir más de USD 300 000 millones en hidrógeno (i) hasta 2030.

En el caso de los países de ingreso bajo y mediano, el hidrógeno con bajas emisiones de carbono tiene el potencial de aumentar los ingresos de exportación, generar capacidad energética para satisfacer las necesidades locales y descarbonizar las manufacturas nacionales . También crea un sector de exportación con valor agregado que genera empleos para la mano de obra calificada.

Algunos países de ingreso bajo y mediano ya están firmando memorandos de entendimiento con posibles clientes. Por ejemplo, en un acuerdo suscrito en 2021 entre Namibia y los Países Bajos (i) se insta a crear una cadena de suministro de hidrógeno entre los dos países. Los países en desarrollo también están celebrando acuerdos entre sí: a principios de este año, Egipto e India firmaron un acuerdo (i) para construir una planta de hidrógeno con bajas emisiones de carbono en la Zona Económica del Canal de Suez.

El Grupo Banco Mundial está trabajando con países en desarrollo de todo el mundo para impulsar sus planes para el uso de hidrógeno con bajas emisiones de carbono.  Chile, que cuenta con una gran cantidad de recursos solares y eólicos, tiene previsto producir para 2030 el hidrógeno con bajas emisiones de carbono más barato del mundo y posicionarse entre los tres principales exportadores para 2040. Marruecos está trabajando para llevar a cabo grandes proyectos de hidrógeno con bajas emisiones de carbono que atraerán a inversionistas privados, mientras que Brasil se ha propuesto convertir al estado de Ceará en un importante centro de combustible de hidrógeno.

Las estimaciones sugieren que el uso de hidrógeno debería multiplicarse por seis (i) para respaldar la transición energética mundial, y que para 2050 representará el 10 % del consumo total de energía.

Suena abrumador, pero ya hemos vivido esta situación.

Hace una década, la energía solar y la energía eólica eran prohibitivas, pero ahora son, junto con la energía hidroeléctrica renovable, las formas de energía más económicas: la energía eólica terrestre cuesta, en promedio, USD 0,03 por kilovatio/hora (PDF, en inglés). En un contexto en el que la energía eólica y la energía solar han crecido un 90 % desde 2000 (i), las fuentes de energía renovable ahora satisfacen casi la cuarta parte de las necesidades de electricidad del mundo. Ese mismo espíritu de innovación y cooperación a nivel mundial puede orientar la transición hacia el uso de hidrógeno con bajas emisiones de carbono.

Para acelerar esta transición, es necesario que todos nos movilicemos.

En primer lugar, los Gobiernos deben adoptar políticas que promuevan la producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono, fomenten la visibilidad de la demanda y apoyen a los usuarios finales para que readapten su infraestructura. Las organizaciones internacionales, como el Grupo Banco Mundial, pueden proporcionar asistencia técnica y financiamiento en condiciones concesionarias para fortalecer la capacidad y mitigar los riesgos, de modo que el sector privado pueda participar en proyectos transformadores.

El apoyo público y privado también resulta imprescindible para impulsar innovaciones en la producción, el transporte y el uso de hidrógeno con bajas emisiones de carbono, de manera tal de aumentar la resiliencia, crear empleos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, al tiempo que se gestionan los impactos sociales y ambientales. 

En el Grupo Banco Mundial observamos una fuerte demanda de asistencia por parte de los países clientes para elaborar programas de hidrógeno.  A fin de responder a esta demanda, pronto pondremos en marcha una nueva asociación relacionada con el hidrógeno, que funcionará dentro del Programa de Asistencia para la Gestión del Sector de Energía (ESMAP) (i) y será administrada por este. En el marco de dicha asociación, se reunirán las mejores prácticas en la materia que resulten pertinentes para los clientes, y se brindará asesoramiento y se fortalecerá la capacidad en la elaboración de políticas y proyectos. La asociación también movilizará un volumen significativo de financiamiento para inversiones en hidrógeno, con importantes compromisos del Grupo Banco Mundial, que a su vez probablemente atraerán un monto aún mayor de financiamiento privado.

La revolución de la energía del hidrógeno que está surgiendo en el mundo en desarrollo necesita apoyo mundial para que todos nos beneficiemos.  Los países de ingreso bajo y mediano tienen la oportunidad de establecer un nuevo camino y lograr que el futuro de la energía sea más seguro, menos contaminante y más saludable para las generaciones futuras.


Autores

Riccardo Puliti

Vicepresidente del Departamento de Infraestructura

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