La pobreza en América Latina y el Caribe: un largo y arduo camino por delante

Disponible en:
A woman carrying a basket of fruit in a greengrocer's shop

 

Ya pasaron dos años y medio y estamos cerca de dejar atrás una de las peores pesadillas que el mundo haya vivido en este siglo: la pandemia de COVID-19. Durante ese período, la actividad económica en América Latina y el Caribe ha experimentado contracciones drásticas y repuntes vigorosos aunque desiguales, todo ello en un contexto de cambio político.  Y ahora los países están lidiando con la creciente inflación, que está afectando más a los pobres a través de los altos precios de los alimentos y el combustible, en medio de un entorno mundial extraordinariamente incierto. 

Estos acontecimientos  están provocando un aumento de la pobreza y una situación más precaria para los más vulnerables. Mientras la región lucha por volver a la senda del crecimiento inclusivo y sostenible, en este Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza 2022, destacamos cuatro desafíos fundamentales:

 

  1. América Latina y el Caribe sigue desviándose del camino para sacar a las personas de la pobreza y promover la prosperidad compartida. La última vez que la región experimentó un aumento de la pobreza fue en el período 1998-1999, tras la crisis financiera mundial. En ese momento, el porcentaje de latinoamericanos y caribeños que vivían con menos de 6,85 dólares por persona por día (paridad de poder adquisitivo de 2017) aumentó del 52 % al 53 %. Durante la pandemia, experimentamos un aumento ligeramente mayor de la tasa de pobreza: del 28 % al 30 % entre 2019 y 2021 . El número de pobres creció en 14 millones, más del doble del aumento observado entre 1998 y 1999, trastocando drásticamente los medios de vida, aspiraciones y planes de millones de personas. Pero veamos esta evolución a más largo plazo: entre 1999 y 2019 la pobreza se redujo en 25 puntos porcentuales (del 53 % al 28 %). Tuvimos dos décadas impresionantes, con los ingresos laborales como principal motor impulsor .  Volver a esa senda de reducción de la pobreza es posible y necesario.
  2. Para compensar las pérdidas de ingreso laboral, los hogares pobres tuvieron que recurrir a la asistencia y la solidaridad. Sin embargo, y muy lamentablemente, los ingresos laborales aún no se han recuperado. Durante los días difíciles de la pandemia, la asistencia social y la solidaridad (remesas y otras transferencias privadas) mitigaron los peores efectos sobre los hogares más pobres . No obstante, esto no fue suficiente, y tampoco es sostenible en términos fiscales. En la actualidad, los hogares más pobres dependen menos del trabajo y más de la asistencia para su subsistencia. De hecho, el ingreso laboral hoy en día representa el 68 % de los ingresos totales de los hogares pobres , cuando antes de la pandemia esta cifra era del 73 %. En el caso de los extremadamente pobres, el cambio es aún más dramático, ya que en su caso el ingreso laboral descendió del 44 % al 34 % de los ingresos totales. La reactivación de los mercados laborales, fomentar la creación de nuevos y mejores puestos de trabajo, y poner la reinserción laboral de las mujeres en el centro de las reformas se han convertido en tópicos de importancia extrema.
  3. Las áreas urbanas albergan cada vez más latinoamericanos en pobreza extrema. En términos generales, las tasas de pobreza rural siguen siendo más altas que en las áreas urbanas, aunque ahora el número de pobres e indigentes urbanos supera al de las zonas rurales . Antes de la pandemia, la mayoría de los hogares latinoamericanos en situación de pobreza extrema (con ingresos de 2,15 dólares por persona por día, PPA de 2017) se ubicaba en las áreas rurales (52 %). Dos años después, la situación se ha invertido: ahora la mayoría de los indigentes reside en áreas urbanas (53 %). La misma tendencia se observa entre los pobres (6,85 dólares por persona por día, PPA de 2017), ya que casi dos tercios de los mismos reside en las ciudades. Además, las estrategias de mitigación de la salud aplicadas durante Covid-19 hicieron que los mercados de bienes y de trabajo fueran menos accesibles para los pobres urbanos. Asimismo, la mayor incidencia de la informalidad en ambos mercados y su menor inclusión digital hizo que el shock fuese aún más duro para los pobres. De cara al futuro, las respuestas de mitigación de la pobreza deberían tener en cuenta la creciente prevalencia de la dimensión urbana .
  4. La movilidad intergeneracional tras la pandemia será aún más difícil debido a las enormes pérdidas de aprendizaje. Antes de la pandemia, nuestra situación ya era preocupante, ya que la pobreza de aprendizaje era elevada. Durante la crisis, nuestras escuelas permanecieron cerradas demasiado tiempo y el impacto estimado de estas pérdidas de aprendizaje parece catastrófico. Las estadísticas de abandono escolar a corto plazo son alarmantes y las estimaciones preliminares de las pérdidas de aprendizaje no solo son grandes, sino también desproporcionadamente mayores entre los niños de hogares pobres.  Con la promoción automática en la mayoría de nuestros sistemas escolares, las nuevas aulas posCovid tienen alumnos con una mayor variabilidad de habilidades, lo que hace que el trabajo de los profesores sea aún más difícil.

Con la pandemia – esperemos- en retroceso, debemos enfrentarnos a una desafortunada realidad: el mundo se aleja cada vez más del objetivo de erradicar la pobreza extrema para el año 2030.  Es necesario actuar con urgencia y determinación para acabar con la pobreza extrema, pero ahora el reto es más complejo. El Banco Mundial está trabajando decididamente con los países de la región para identificar programas y proyectos que frenen la pobreza, aborden la vulnerabilidad y reduzcan la desigualdad en este entorno más difícil . La región de América Latina y el Caribe ha hecho buenos progresos antes, y puede hacerlo de nuevo.

 


Autores

Robert Taliercio O'Brien

Director Regional de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones para América Latina y el Caribe.

Hugo Ñopo

Economista sénior

Únase a la conversación

Este contenido no se mostrará públicamente
Caracteres restantes: 1000