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¿Qué es ciencia y qué es entrega?

Ciencia y entrega ​Acabo de regresar de Dartmouth y de reuniones con el Center for Health Care Delivery Science, (i) y he estado pensando en la frase “ciencia de la entrega”. El presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, empleó esta expresión en discursos recientes en relación con el uso de la experimentación basada en la evidencia para mejorar los resultados en materia de salud, educación, agua y servicios básicos en el mundo en desarrollo.

Cuando reflexiono sobre esto, pienso, en muchos sentidos, que “ciencia” y “entrega” son conceptos distintos y deben ser entendidos como principios diferentes pero que se refuerzan mutuamente. Así que vamos a analizarlos por separado.

La “ciencia”: Crear una base de evidencias más sólida sobre la ejecución

En lo que respecta a la ciencia, se trata de ser empírico y transparente acerca de los éxitos y los fracasos, y las razones detrás de ambos. ¿Acaso entendemos por qué las cosas funcionan cuando lo hacen, y podemos entregar consistentemente bienes y servicios básicos a los ciudadanos pobres de maneras predecibles a costos comparables? Para ello, necesitamos muchos datos empíricos y experimentales.

Me viene a la mente el atlas de la salud (i) desarrollado en Estados Unidos. Sustentado en experimentos disciplinados y basados en datos, podemos ver cuántos médicos practican en este país, la carga de enfermedades de la población en áreas particulares, y cuánto se gasta para tratar enfermedades específicas. Una vez que tenemos los datos, podemos formular preguntas importantes como: la mejora de los resultados de salud ¿se correlaciona positivamente con el gasto, la cantidad de médicos, o algún otro factor? ¿Se tienen en cuenta las preferencias del paciente para decidir qué tratamientos se utilizan? ¿Tenemos datos comparables con los cuales hacer preguntas importantes? La respuesta breve es a menudo que no, y sin esto no se puede desarrollar una ciencia para impulsar mejoras en la entrega.

La entrega es un “arte” y una ciencia

Pero no es suficiente desarrollar conocimientos. Los problemas más difíciles del mundo (agua para los pobres que viven en las ciudades, empleos para los jóvenes, o mitigación del cambio climático) tienen que ver tanto con la práctica como con la ciencia. Los dilemas complejos no son nunca puramente técnicos y, en general, implican muchas piezas móviles.

Esto me recuerda el desafío de mejorar el rendimiento en el deporte. Podemos reunir datos y ejecutar los análisis, pero ¿qué pasa con el entrenamiento, la práctica y la mejora continua? ¿Cuánto de la grandeza de la entrega tiene que ver con trasladar los conocimientos a la práctica y cuánto de eso es inspiración y motivación en combinación con buenos datos y práctica disciplinada?

Entrenadores, práctica y vías de información

Michael Barber, de la famosa unidad de prestación de servicios públicos de Tony Blair, habla de la trascendencia de centrarse en un par de cosas que merecen la pena, la importancia del desarrollo de rutinas, la recopilación de datos, la medición de resultados, el aprendizaje rápido y la repetición. Eric Ries, el famoso emprendedor de nuevos negocios, escribe sobre el “método lean start-up”, (i) caracterizado por la experimentación disciplinada y basada en datos, la reiteración, un fuerte enfoque en el aprendizaje, y ciclos rápidos. Lant Pritchet, Michael Wolcoock y Matt Andrews usan el lenguaje de la adaptación reiterativa basada en los problemas (i) para transmitir un punto de vista similar sobre la experimentación, la repetición y el aprendizaje a partir de la práctica para resolver asuntos problemáticos.

Malcolm Gladwell describe el talento como el deseo de practicar. Los expertos pasan al menos 10.000 horas perfeccionando sus habilidades. Los atletas y músicos profesionales usan entrenadores para seguir mejorando y puliendo sus destrezas. Entonces, ¿cómo traducimos la evidencia, el conocimiento y los datos en mejores resultados en la entrega de los servicios públicos?

Estas ideas provienen de lugares muy diferentes, pero están conectadas. Convergen en torno a la importancia de llevar a cabo experimentos basados ​​en datos con una hipótesis clara, un enfoque implacable en los resultados,  rápidas vías de información, y reiteración. Y no importa cuán buena pueda parecer una solución técnica, la ejecución es siempre más difícil de lo que parece y requiere liderazgo con capacidad de adaptación y aprovechamiento de las fortalezas de los equipos con múltiples competencias.

Las condiciones propicias también son fundamentales. El Banco Mundial tiene un ciclo del proyecto (determinación del alcance, preparación, aprobación del préstamo y evaluación) que no siempre coincide con los problemas que estamos tratando de resolver (llamémoslo el ciclo del problema). La elaboración de un proyecto nos puede llevar varios años, su ejecución varios más, y después se necesita un año o más para su evaluación. Mientras tanto, el mundo ha avanzado, los dilemas se modifican y los profesionales necesitan información en tiempo real para aprender mientras hacen sus tareas y responden a las cambiantes prioridades de los clientes. Existe un valor en la realización de experimentos disciplinados, pero también en el aprendizaje en tiempo real y la reiteración flexible. ¿Qué se necesita para lograr ambas cosas?


Autores

Aleem Walji

Director, Innovation Labs

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