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Tomar el pulso de las empresas: recuperación de la COVID-19 y consecuencias para las políticas

Grâce à un prêt d'une banque locale, cette nouvelle entreprise de biscuits a pu démarrer en Bosnie-Herzégovine. Photo : Almin Zrno/Banque mondiale Gracias a un préstamo de un banco local, esta nueva empresa de galletas se puso en marcha en Bosnia y Herzegovina. Fotografía: Almin Zrno/Banco Mundial.

A medida que la economía mundial emerge gradualmente de la pandemia de COVID-19, cada día se nos recuerda la fragilidad de la recuperación, amenazada por nuevas variantes, brotes y aumentos de casos.  También que es una recuperación irregular y desigual. Numerosos países de ingreso bajo y mediano siguen enfrentando altos niveles de transmisión del virus, así como obstáculos a la vacunación, que mantienen la actividad empresarial por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Las empresas, y en particular las pymes, continúan siendo las más perjudicadas por la crisis económica. Para orientar mejor las políticas en apoyo de una recuperación del sector privado impulsada por la productividad, el Banco Mundial ha tomado el "pulso" de las empresas de 76 países con respecto al impacto de la COVID-19 en su desempeño  (encuestas de opinión de las empresas y encuestas de empresas) desde el inicio de la pandemia. Gracias a la disponibilidad de datos de más de 100 000 firmas, podemos entender mejor cómo las empresas de todo el mundo han afrontado la pandemia y qué es lo que se debe hacer para forjar un camino sostenible hacia adelante.

Una recuperación en forma de U de la actividad empresarial: un primer signo alentador que se observa en los datos es que la actividad empresarial se está recuperando. Tres de cada cuatro empresas que cerraron temporalmente durante los primeros meses de la pandemia están funcionando de nuevo. Si bien las ventas de las empresas aún se encuentran un 28 % por debajo de los niveles anteriores a la pandemia, se trata de una mejora significativa con respecto a una disminución del 41 % en los meses inmediatamente después del inicio de la crisis, lo que sugiere un patrón de recuperación en forma de U. A pesar de las disrupciones en las redes mundiales de producción, los exportadores se están recuperando más rápido que otras empresas, aunque sus niveles de ventas también se encuentran por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Más empresas se están digitalizando: una mayor cantidad de empresas, y exportadores e importadores en particular, han adoptado tecnologías digitales y las están utilizando para adaptarse a la crisis.  La proporción de empresas que aumentaron el uso de tecnologías digitales subió del 31 % en los primeros meses de la pandemia al 44 % entre siete y 12 meses después del inicio de la crisis, mientras que la proporción de empresas que realizan nuevas inversiones en soluciones digitales creció del 17 % al 29 %. Es alentador que las microempresas dirigidas por mujeres han tenido considerablemente más posibilidades de aumentar el uso de plataformas digitales que sus contrapartes dirigidas por hombres.

Los empleos se están recuperando, aunque lentamente: nuestras encuestas indican que, si bien hay menos empresas que reducen la mano de obra, el ritmo de recuperación del empleo sigue siendo lento en comparación con la disminución inicial. La proporción de empresas que disminuyeron las horas de trabajo o los salarios bajó del 44 % al comienzo de la crisis al 32 % más adelante en la pandemia. Si bien se trata de una mejora, el número de empleos que se recuperarán todavía está muy por debajo de la pérdida de puestos de trabajo experimentada antes de la pandemia.

A pesar del aumento de la actividad empresarial, la adopción de tecnologías digitales y un cierto grado de recuperación del empleo, la incertidumbre y las vulnerabilidades financieras constantes siguen siendo las principales amenazas para una recuperación sostenible y más equitativa.  De hecho, las empresas respondieron que su sensación de incertidumbre sigue siendo igual de alta más de un año después del inicio de la pandemia. De la misma manera, las vulnerabilidades financieras siguen aumentando: si bien el 37 % de las empresas se recuperaron del peligro de retrasarse en sus pagos desde los primeros meses de la pandemia, un nuevo grupo de empresas —el 30 % del total— están ahora en mora o son susceptibles de caer en mora.

Los altos niveles de incertidumbre también afectan la manera en que las empresas están dispuestas a invertir en tecnologías digitales y a contratar personal.  Nuestras encuestas muestran que la recuperación de las ventas no ha ido necesariamente a la par de un mayor nivel de contrataciones. Los datos de la encuesta también indican claramente que la lenta recuperación del empleo no se explica por el aumento de la automatización o los niveles de adopción de tecnologías digitales, sino más bien por una sensación de incertidumbre aún mayor entre las empresas. Esto sugiere que, si no se adoptan medidas de políticas públicas, es posible que no se recuperen todos los empleos perdidos durante la pandemia, incluso cuando las ventas vuelvan a los niveles previos a la crisis. 

La incertidumbre históricamente alta exige que los responsables de la formulación de políticas inyecten no solo capital sino, sobre todo, confianza en el sector empresarial. Para ello, los Gobiernos deberían primero garantizar una comunicación clara e inmediata de la elegibilidad, la duración y los objetivos de los programas de asistencia pública , a fin de que las empresas se sientan tranquilas con mensajes de políticas y resultados congruentes. Esto también significa que debemos continuar recopilando y analizando datos sobre el impacto de la crisis en las empresas y las respuestas normativas en medio de una pandemia en curso para comprender mejor lo que se necesita, y hacer un seguimiento de la eficacia de los programas de asistencia.

En segundo lugar, es fundamental proteger la capacidad del sector financiero para seguir proporcionando financiamiento, especialmente en los países con mercados financieros menos desarrollados.  Como indican los resultados de nuestras encuestas, las grandes empresas se están recuperando más rápido que las pequeñas y microempresas. Además, las vulnerabilidades financieras son mayores para las empresas dirigidas por mujeres en comparación con aquellas dirigidas por hombres. Por lo tanto, ayudar a los bancos y otras instituciones financieras y no financieras a ampliar el financiamiento para pequeñas y medianas empresas viables y productivas podría ayudar a cerrar las brechas de financiamiento y de género. Además del financiamiento, las empresas de propiedad de mujeres enfrentan una serie de limitaciones, desde leyes y regulaciones hasta políticas que las discriminan. Es una oportunidad de corregir y abordar estos sesgos de manera que las empresas de propiedad de mujeres puedan ser parte integral de la recuperación.

En tercer lugar, los Gobiernos tienen la oportunidad de acelerar la transición digital a través de programas que faciliten e incentiven la adopción de tecnologías.  Las tecnologías digitales han demostrado ser un medio eficaz para mitigar el impacto de la crisis en el desempeño de las empresas, en particular de las empresas dirigidas por mujeres. No obstante, muchas empresas —y las pequeñas empresas en particular— invierten relativamente poco en tecnologías digitales e innovación de productos. Las políticas para facilitar la adopción de tecnologías ayudarán a las empresas a hacer frente a los efectos de la crisis actual, así como a establecer las bases para un aumento más rápido de la productividad en el futuro.

Estas conclusiones, y otras, se analizan con mayor detalle en un documento de trabajo (PDF, en inglés) del Banco Mundial publicado recientemente. Ahora que el panel de las encuestas de opinión de las empresas (i) [sobre la COVID-19] abarca 30 indicadores que van desde las ventas hasta las expectativas de las empresas, nos hemos comprometido a ayudar a los responsables de las políticas de todo el mundo a evaluar mejor los riesgos a nivel de las empresas y a diseñar programas de apoyo público. Si bien la pandemia aún no ha terminado, esperamos que nuestro esfuerzo continuo por recopilar datos oportunos y relevantes en materia de políticas ayudará a establecer las bases para una recuperación sostenible, resiliente e inclusiva , y a mejorar el conjunto de herramientas a disposición de los encargados de la formulación de políticas para hacer frente a futuras crisis.


Autores

Mari Elka Pangestu

Ex directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

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