No basta volver a las tasas anteriores a la COVID-19 para poner fin a la pobreza extrema

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Un grupo de mujeres en Filipinas haciendo fila a la espera de recibir ayuda.
En 2020, la crisis de la COVID-19 provocó el retroceso más significativo en la reducción de la pobreza mundial en décadas, ya que 71 millones de personas más cayeron en la pobreza extrema ese año en comparación con 2019. Foto: colección de fotos EAP, Fili

Este es el primer blog de una serie sobre cómo los países pueden corregir el rumbo y avanzar en la reducción de la pobreza mundial. Para obtener más información, lea el informe La pobreza y la prosperidad compartida 2022 (i).


En 2020, la crisis de la COVID-19 provocó el retroceso más significativo en la reducción de la pobreza mundial en décadas, ya que 71 millones de personas más cayeron en la pobreza extrema ese año en comparación con 2019.  Pero una mirada más detallada a las tendencias de la pobreza muestra que la historia no acaba aquí: los avances en la reducción de la pobreza ya se estaban desacelerando antes del inicio de la pandemia.

 

Progreso más lento

Entre 1990 y 2014, el mundo logró enormes avances en la reducción de las privaciones extremas: más de 1000 millones de personas salieron de la pobreza extrema. La tasa mundial de pobreza disminuyó en 1,1 puntos porcentuales al año en promedio, bajando del 37,8 % en 1990 al 11,2 % en 2014 (gráfico 1).

Gráfico 1: La pobreza mundial en la línea de pobreza de USD 2,15, 1990-2019

Avances desiguales

Sin embargo, en el período posterior, entre 2014 y 2019, la reducción de la pobreza se desaceleró a 0,6 puntos porcentuales al año, la tasa más lenta en las últimas tres décadas  (gráfico 2). La pobreza disminuyó en promedio al menos 1 punto porcentual anual en todos los quinquenios anteriores a 2015, excepto en el período de 1995-2000 cuando la crisis financiera asiática provocó el aumento de la pobreza mundial durante dos años consecutivos (1996-98). Matemáticamente, es más difícil mantener el ritmo de reducción de la pobreza (i) cuando se registran tasas de pobreza más bajas. Sin embargo, esta no es la causa fundamental del cambio de la tendencia. La principal razón de la desaceleración es que la pobreza extrema se está concentrando cada vez más en regiones con menor crecimiento del ingreso per cápita.

Gráfico 2: Variación anualizada de la tasa mundial de pobreza, por período

 

Dos regiones, Asia oriental y el Pacífico al igual que Asia meridional, representaron la mayor parte de la reducción de la pobreza en el mundo entre 1990 y 2014. En Asia oriental y el Pacífico, la población en situación de pobreza extrema disminuyó del 66 % en 1990 al 4 % en 2014. En Asia meridional, la pobreza se redujo del 50 % en 1990 al 18 % en 2014. En 2014, estas dos regiones representaban una proporción mucho menor de la población en situación de pobreza extrema en el mundo. En cambio, la pobreza descendió a un ritmo mucho más lento en África subsahariana: del 60 % en 1990 al 38 % en 2014.

Después de 2014, Asia meridional era la única región con una proporción considerable de la población pobre del mundo que continuaba experimentando una reducción importante de la pobreza. En los cinco años comprendidos entre 2014 y 2019, la tasa de pobreza extrema de la región se redujo a la mitad, llegando al 9 %. En África subsahariana, a medida que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) se desaceleró y la población siguió creciendo con rapidez, la pobreza disminuyó solo 3 puntos porcentuales, hasta llegar al 35 %.

Con ello, la proporción de personas en pobreza extrema que viven en África subsahariana alcanzó el 60 % en 2019, es decir, 389 millones de los 648 millones de habitantes que atraviesan por esta situación en todo el mundo. Este porcentaje es seis veces mayor que el de la región en 1990, cuando la proporción de África subsahariana representaba solo el 13 % del total (gráfico 3).

Gráfico 3: Distribución regional de los pobres en el mundo, 1990-2019

 

¿Qué significa esto para el objetivo de poner fin a la pobreza extrema en el mundo?

Estas tendencias regionales tienen importantes repercusiones en la capacidad de alcanzar el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible (erradicar la pobreza mundial para 2030) o la meta del Grupo Banco Mundial de reducir la pobreza extrema mundial a menos del 3 % de aquí a 2030. En las estimaciones posteriores a 2019 se utilizan datos de Mahler (r) Yonzan (r) Lakner (2022) (i) para 2020 y pronósticos de crecimiento derivados de las Perspectivas económicas mundiales para los años 2021 a 2024, como se describen en este blog. Después de 2024, las proyecciones de la pobreza se calculan utilizando el crecimiento histórico promedio de cada país durante el período 2010-19 (para ver más detalles, consulte el informe La pobreza y la prosperidad compartida 2022 [i]).

Estimamos que la pobreza disminuirá a menos del 3 % en la mayoría de las regiones para 2030 , aunque las proyecciones son inciertas para Oriente Medio y Norte de África dada la insuficiencia de datos. Sin embargo, para alcanzar esa meta en África subsahariana, cada país de la región tendría que crecer a un ritmo ocho veces superior las tasas de crecimiento anual promedio registradas entre 2010 y 2019.

En un escenario más realista, esperamos que el 30 % de la población de África subsahariana seguirá viviendo en la pobreza extrema en 2030. La pobreza extrema en el mundo se aproximaría al 7 % en 2030, más del doble de la meta del Grupo Banco Mundial del 3 % (gráfico 4).

Gráfico 4: Proyectar la pobreza extrema hasta 2030

 

Abordar la fragilidad

Una de las razones de los altos niveles de pobreza en África subsahariana es el fuerte vínculo entre la pobreza extrema y la situación de fragilidad y conflicto por la que atraviesa un país (i). Solo el 10 % de la población mundial vive en zonas frágiles y afectadas por conflictos; sin embargo, en estos países habita el 40 % de las personas en situación de pobreza extrema. 

De los 46 países africanos que cuentan con datos disponibles para realizar el seguimiento de la pobreza mundial, 19 se ven afectados por conflictos y fragilidad, según información de 2019. Entre ellos está Nigeria, el país más poblado de la región, que logró pocos avances en la reducción de la pobreza durante la década anterior a la pandemia (i), y la República Democrática del Congo, el segundo país más pobre de la región, donde más de la mitad de la población vivía en la pobreza extrema en 2019.

La fragilidad también contribuyó al aumento de la pobreza en Oriente Medio y Norte de África. Aquí las tasas de pobreza extrema siguen siendo relativamente bajas, pero es la única región donde los niveles de pobreza han aumentado desde 2014, impulsados principalmente por la situación de las economías frágiles y afectadas por conflictos. Los datos más recientes sobre la región indican que la tasa de pobreza extrema es de 7,5 %, tres veces mayor que en 2014. Sin embargo, las estimaciones para Oriente Medio y Norte de África están sujetas a un gran grado de incertidumbre. Debido a que no existen datos de encuestas recientes para algunos países, la cobertura de datos en la región cayó por debajo del 50 % en 2019, y esto impidió que se publicaran estimaciones de la pobreza regional. Los datos más recientes corresponden a 2018.

En un momento en que enfrentamos una recuperación económica desigual después de la COVID-19 y otras crisis, será crucial disponer de datos oportunos y precisos para medir los avances en la reducción de la pobreza extrema (i). Se han producido mejoras en este ámbito en varias partes de África subsahariana, especialmente en África occidental (i). No obstante, siguen existiendo deficiencias críticas en otras zonas, como África oriental y África meridional. Dado que la pobreza se sigue concentrando cada vez más en los países afectados por conflictos y fragilidad, lo que dificulta el uso de métodos tradicionales de recopilación de datos, este problema puede tener un impacto en el seguimiento de la pobreza mundial a lo largo de la actual década.


Los autores agradecen el apoyo financiero otorgado por el Gobierno del Reino Unido a través del Programa de Investigación de Datos y Evidencias para Luchar contra la Pobreza Extrema (DEEP).

Autores

Marta Schoch

Consultora con contrato a largo plazo, Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo, Banco Mundial

Nishant Yonzan

Economist, Development Data Group, World Bank

Ruth Hill

Economista principal, Práctica Global de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad, Banco Mundial

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Noris Bracho
25 de Octubre de 2023

Es importante conocer datos de la región suramericana