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¡Mujeres en marcha! Dos décadas de inclusión de género en caminos rurales en Perú

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¿Mujeres que trabajan en mantenimiento de los caminos rurales? Hasta hace poco, la idea era bastante inaudita en muchos países. Pero en Perú no lo es. Desde 1995, el gobierno peruano y el Banco Mundial han estado trabajando de la mano para asegurar que las trabajadoras puedan desempeñar un papel activo en el mantenimiento rutinario de los caminos rurales. Esto es parte de un esfuerzo más amplio para reducir la brecha de género en las áreas rurales y para mejorar el acceso de las mujeres a oportunidades sociales y económicas.

De barrios marginales a vecindarios: cómo la eficiencia energética puede transformar la vida de los pobres en las zonas urbanas

Martina Bosi's picture



La Villa 31, un icónico asentamiento urbano en el centro de Buenos Aires, alberga a unas 43.000 personas pobres de la ciudad. En Argentina, paradójicamente, los barrios marginales urbanos se denominan “villas”, una palabra ligada generalmente al lujo en muchas partes del mundo.

Pueblos indígenas urbanos: la nueva frontera

Ede Ijjasz-Vasquez's picture

Victoria Ojea/Banco Mundial


Si nos piden que pensemos en Buenos Aires, a la mayoría probablemente le vengan a la mente cafés elegantes, su bella arquitectura, los fanáticos del fútbol y las calles bulliciosas. Si nos piden pensar un poco más, a algunos quizás le surjan imágenes de sus villas (barrios marginales), los niños de la calle y otros escenarios menos glamorosos. Pero no importa cuánto lo intenten, muy pocas personas asociarían a Buenos Aires con pueblos indígenas. Sin embargo, la capital argentina tiene la mayor concentración de población indígena del país, que, aunque no suele ser asociada con indígenas, es la séptima más grande de América Latina (cerca de 1 millón de personas). De hecho, hay más de 40 comunidades indígenas oficialmente registradas en zonas urbanas de la provincia de Buenos Aires y casi una cuarta parte de todos los indígenas de Argentina vive en la Capital del Tango y sus alrededores, ya sea en comunidades o no.

¿Cuál es el primer paso para organizar las ciudades del Perú?

Zoe Elena Trohanis's picture
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Traffic Jam in Lima Peru

Por trabajo me mudé con mi familia a Lima, Perú, hace 11 meses. Si nunca has visitado Lima, la ciudad es, en muchos aspectos, un lugar encantador - tiene unas vistas fantásticas del Océano Pacífico y se puede surfear en las playas locales, buena comida y barrios vibrantes, incluyendo un centro histórico con arquitectura virreynal y bellas iglesias. Sin embargo, Lima también es conocida por su terrible tráfico, por su crecimiento urbano no planificado, y por su informalidad.

Como especialista en desarrollo urbano, no puedo dejar de preguntarme cómo organizar mejor la ciudad para que sus habitantes puedan disfrutar más de todos los servicios y comodidades que Lima ofrece. ¿Es posible?

¿Los cambios en el uso de la tierra causados por los pagos por servicios ambientales persisten en el tiempo?

Stefano Pagiola's picture
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Poco tiempo después de ingresar al Banco Mundial, trabajé en un equipo que evaluaba la magnitud y la gravedad de la degradación de la tierra en El Salvador. Como parte de este trabajo, fui a visitar el sitio de un proyecto de conservación de suelos que se había implementado unos años antes y que se consideraba extremadamente exitoso. De hecho, el informe de implementación del proyecto estaba lleno de cifras de kilómetros lineales de terrazas construidas, y otros indicadores de éxito. Sin embargo, una vez que llegamos al sitio del proyecto, buscamos en vano cualquier signo de una terraza. Las terrazas habían estado una vez allí (¡había fotografías para demostrarlo!), pero unos años más tarde ya no existían.

Que los resultados de un proyecto no duren una vez que el proyecto termine es una preocupación constante. Sin embargo, es difícil saber que tan importante es el problema, ya que muy pocas veces hay monitoreo después de que un proyecto cierra.

¿Está la Argentina preparada para envejecer? Cómo volvernos ricos antes de volvernos viejos

Rafael Rofman's picture



En la Argentina de hoy, la población en edad de trabajar crece más rápido que la población total.  Este patrón, conocido como el bono demográfico, es una gran oportunidad de generación de riqueza, siempre que se forme a los jóvenes y se creen empleos para que la población en edad productiva efectivamente trabaje y produzca. Pero este escenario favorable no es para siempre. En poco más de 30 años, el porcentaje de población adulta (mayor de 65 años) sobre el total será casi el doble, pasando del 10% actual al 19% 2050 (y al 25% en 2100). 
 
Imaginemos cuán diferente será la sociedad en el futuro con el doble de adultos mayores. De no mediar un cambio tecnológico profundo, subirían los gastos en jubilaciones y salud, y el crecimiento económico se estancaría como consecuencia de una menor cantidad de personas trabajando, un fenómeno que ya viene ocurriendo en países desarrollados. En el caso particular de la Argentina, el problema se complica: corremos el riesgo de volvernos viejos antes de volvernos ricos. 

La coca, una mirada desde el desarrollo

Marcelo Jorge Fabre's picture
 Crónicas Desarmadas
Fotografía: Crónicas Desarmadas

Siempre hemos oído que si Colombia no tuviera el problema de drogas ilícitas y el conflicto armado, sería un paraíso terrenal.  Bendecida con recursos naturales que parecieran infinitos, Colombia ocupa uno de los primeros lugares en biodiversidad del mundo. Sus playas, sus selvas, sus montañas, sus gentes son de una riqueza invaluable.

Pero esa Colombia hasta ahora se está empezando a conocer. Desafortunadamente lo que más se conoce son las profundas heridas que han dejado décadas de conflicto armado y lucha contra el narcotráfico. Colombia es uno de los productores de hoja de coca más grandes del mundo. Según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC) en julio de 2016, Colombia aún lideraba la lista global de productores de cocaína por encima de Bolivia y Perú.  Según la agencia, aproximadamente 65,000 hogares en Colombia, en condición de pobreza, dependen del cultivo de hoja de coca para su subsistencia.

Aprovechar las ciencias del comportamiento en la era del big data

Germán Reyes's picture
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Este blog es parte de la serie "Pequeños cambios, grandes impactos: aplicando #cienciasdelcomportamiento al desarrollo" 

El acceso a una cantidad extremadamente grande de datos ha permitido conducir investigaciones que hace sólo un par de años hubieran sido inimaginables. Ejemplos de aplicaciones de big data en el campo de la economía están por todas partes: usar datos de los portales de trabajo para informar las políticas del mercado de trabajo; analizar las reacciones de los ciudadanos a las políticas públicas utilizando Twitter; crear datos diarios de inflación utilizando millones de registros de tiendas en línea; e incluso medir el crecimiento económico desde el espacio exterior!

La revolución de datos está abierta a cualquier persona con las herramientas adecuadas, y big data puede ser útil para responder a preguntas de políticas públicas. La vinculación de big data con los métodos tradicionales de recopilación de datos, como las encuestas de hogares, puede proporcionar información oportuna y ayudar a dar forma a las políticas públicas apropiadas. Por ejemplo, los datos de mercado de trabajo (como el desempleo) obtenidos de las encuestas de hogares a menudo son obsoletos al momento en que finalmente están disponibles, ya que las encuestan tardan mucho tiempo en ser implementados y procesadas. Sin embargo, big data puede complementar este esfuerzo en lugares donde las tasas de desempleo se correlacionan con la frecuencia con la que las personas utilizan Google para buscar empleo, como en el caso de Brasil. En casos como estos, big data podría utilizarse para estimar tasas de desempleo en tiempo real.

Para construir ciudades resilientes debemos considerar el problema de las viviendas precarias como una emergencia de vida o muerte

Luis Triveno's picture
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La escena es tan familiar como trágica: un devastador huracán o terremoto arrasa una zona poblada de un país pobre, causa muchas víctimas y satura los recursos y la capacidad de los equipos de rescate y de las salas de emergencia en los hospitales. El personal encargado de responder en primer lugar a una catástrofe debe recurrir al “triaje”: una estrategia médica para usar los recursos existentes de la manera más eficiente posible con el fin de salvar vidas y reducir, al mismo tiempo, el número de muertes.
Pero si los Gobiernos aplicaran el triaje al ámbito de las viviendas precarias, esta estrategia médica sería mucho menos frecuente, porque en el mundo en desarrollo las casas son la principal causa de muerte de personas y no los desastres.
 
En todo el mundo, la mayoría de las lesiones y muertes provocadas por las catástrofes naturales son el resultado de una calidad deficiente de las viviendas. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, un tercio de la población −200 millones de habitantes− vive en asentamientos informales, con una alta densidad de unidades habitacionales potencialmente letales. En el caso del terremoto de magnitud 7.0 que afectó a Haití en 2010 y que causó la muerte de 260 000 personas, el 70 % de los daños estuvo relacionado con las viviendas. (PDF, en inglés) Del mismo modo, si un terremoto de magnitud 8.0 azotara a Perú, se estima que los daños en las viviendas provocarían el 80 % de las pérdidas económicas.

Sin embargo, la historia es diferente en los países ricos. En la última década, el 47 % de los desastres mundiales ocurrió en las naciones de ingreso alto, pero solo el 7 % de las muertes se atribuyó a dichas catástrofes.
 
Este es un problema con una solución conocida: para tener ciudades resilientes (i) es necesario tener viviendas resilientes. En la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2017, unos 5000 profesionales y representantes de círculos académicos, la sociedad civil y el sector privado debatirán cómo se puede aumentar la resiliencia urbana. (i)
Con el objetivo de reducir el impacto de los desastres en los más pobres y vulnerables y fortalecer su capacidad de recuperación, los Gobiernos deben centrar su atención en las viviendas precarias y poner en marcha programas dirigidos a prevenir que los daños en las casas causen lesiones, muertes y miseria económica innecesarias.
Los fondos para vivienda ya son escasos, por esta razón proponemos recurrir a los manuales médicos y adoptar una estrategia de triaje para disminuir los riesgos planteados por las viviendas, siguiendo la propuesta original del libro Peace of Mind in Earthquake Country, (i)y que comprende tres pasos:
 
En primer lugar, se deben identificar las viviendas donde no puede reducirse el riesgo y donde las intervenciones definitivamente salvarán vidas.
 
Las casas ubicadas en zonas de alto riesgo, como en una falla o en terrenos donde se producen desprendimientos de tierra, deben declararse inhabitables y los residentes tienen que ser reubicados. (i) Perú aprendió esta lección recientemente de la manera más dolorosa cuando deslizamientos de tierra e inundaciones destruyeron viviendas en lugares en que el riesgo no podía ser mitigado, causando la muerte de numerosas personas y afectando a más de 1 millón de habitantes.
 
En segundo lugar, se deben identificar las viviendas con riesgos estructurales muy elevados que podrían ser reparadas.
 
Los ingenieros expertos en construcción de viviendas, al igual que el personal de emergencia que sabe quiénes son las víctimas que necesitan atención inmediata, pueden observar un grupo de unidades habitacionales y determinar rápidamente cuáles presentan problemas estructurales. Por ejemplo, una casa de madera en Estados Unidos o Japón que no esté bien cimentada, que no tenga suficiente contrachapado en áreas críticas, y en que exista una chimenea de ladrillo, es probable que se derrumbe durante un terremoto. Si se abordaran estos tres riesgos, una estructura peligrosa como esta se podría convertir en un lugar lo suficientemente sólido, que incluso podría estar cubierto por una póliza de seguros.
 
Por último, se deben identificar las unidades habitacionales que presentan un riesgo estructural moderado a alto.
 
La buena noticia es que la gran mayoría de las viviendas precarias en el mundo en desarrollo se encuentran en zonas donde el riesgo puede ser mitigado. Estas casas han sido construidas con materiales y métodos de construcción seguros. Aplicar la estrategia de triaje en el sector de la vivienda −que tiene bajos costos iniciales− para identificar y reacondicionar estas casas podría salvar vidas.
 
No obstante, esta estrategia por sí sola no aumentará la resiliencia de las ciudades. Las políticas públicas de vivienda, incluso bien intencionadas y acompañadas de esta estrategia de triaje rentable, necesitan el apoyo de los sectores de la ingeniería, la construcción y los seguros. Toda política de vivienda, que procure aumentar la resiliencia, tendrá que incluir:
 
  1. Soluciones de bajo costo de mejoramiento de las viviendas, y eventualmente trabajos caseros de reparación o bricolaje;
  2. Mejores subsidios para la rehabilitación de viviendas;
  3. Incentivos para propietarios dispuestos a mejorar la seguridad física de sus hogares, y
  4. Préstamos asequibles y productos de seguros para aumentar y mantener la seguridad de las viviendas.
 
Anualmente, los propietarios invierten hasta 30 veces más en mejoras de sus viviendas que el gasto público destinado a programas habitacionales. Y, sin embargo, los recursos usados en renovar las viviendas constituyen una inversión que podría redundar en beneficios políticos, sociales y económicos significativos.
 
Los Gobiernos ya están invirtiendo en la rehabilitación de escuelas donde los niños pasan solo un tercio de su tiempo. ¿Por qué no invierten en hacer más seguras las estructuras donde los niños pasan dos tercios de su tiempo?
 
Además, las compañías de seguros podrían obtener ganancias cuantiosas al ofrecer productos dirigidos a los propietarios, cuyas viviendas presentan un nivel de seguridad estructural aceptable.
 
El mejoramiento estructural de las viviendas es una iniciativa beneficiosa para todas las partes involucradas.
 
Enlaces relacionados:
 

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