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De barrios marginales a vecindarios: cómo la eficiencia energética puede transformar la vida de los pobres en las zonas urbanas

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La Villa 31, un icónico asentamiento urbano en el centro de Buenos Aires, alberga a unas 43.000 personas pobres de la ciudad. En Argentina, paradójicamente, los barrios marginales urbanos se denominan “villas”, una palabra ligada generalmente al lujo en muchas partes del mundo.

Pueblos indígenas urbanos: la nueva frontera

Ede Ijjasz-Vasquez's picture

Victoria Ojea/Banco Mundial


Si nos piden que pensemos en Buenos Aires, a la mayoría probablemente le vengan a la mente cafés elegantes, su bella arquitectura, los fanáticos del fútbol y las calles bulliciosas. Si nos piden pensar un poco más, a algunos quizás le surjan imágenes de sus villas (barrios marginales), los niños de la calle y otros escenarios menos glamorosos. Pero no importa cuánto lo intenten, muy pocas personas asociarían a Buenos Aires con pueblos indígenas. Sin embargo, la capital argentina tiene la mayor concentración de población indígena del país, que, aunque no suele ser asociada con indígenas, es la séptima más grande de América Latina (cerca de 1 millón de personas). De hecho, hay más de 40 comunidades indígenas oficialmente registradas en zonas urbanas de la provincia de Buenos Aires y casi una cuarta parte de todos los indígenas de Argentina vive en la Capital del Tango y sus alrededores, ya sea en comunidades o no.

¿Cuál es el primer paso para organizar las ciudades del Perú?

Zoe Elena Trohanis's picture

Traffic Jam in Lima Peru

Por trabajo me mudé con mi familia a Lima, Perú, hace 11 meses. Si nunca has visitado Lima, la ciudad es, en muchos aspectos, un lugar encantador - tiene unas vistas fantásticas del Océano Pacífico y se puede surfear en las playas locales, buena comida y barrios vibrantes, incluyendo un centro histórico con arquitectura virreynal y bellas iglesias. Sin embargo, Lima también es conocida por su terrible tráfico, por su crecimiento urbano no planificado, y por su informalidad.

Como especialista en desarrollo urbano, no puedo dejar de preguntarme cómo organizar mejor la ciudad para que sus habitantes puedan disfrutar más de todos los servicios y comodidades que Lima ofrece. ¿Es posible?

¿Los cambios en el uso de la tierra causados por los pagos por servicios ambientales persisten en el tiempo?

Stefano Pagiola's picture



Poco tiempo después de ingresar al Banco Mundial, trabajé en un equipo que evaluaba la magnitud y la gravedad de la degradación de la tierra en El Salvador. Como parte de este trabajo, fui a visitar el sitio de un proyecto de conservación de suelos que se había implementado unos años antes y que se consideraba extremadamente exitoso. De hecho, el informe de implementación del proyecto estaba lleno de cifras de kilómetros lineales de terrazas construidas, y otros indicadores de éxito. Sin embargo, una vez que llegamos al sitio del proyecto, buscamos en vano cualquier signo de una terraza. Las terrazas habían estado una vez allí (¡había fotografías para demostrarlo!), pero unos años más tarde ya no existían.

Que los resultados de un proyecto no duren una vez que el proyecto termine es una preocupación constante. Sin embargo, es difícil saber que tan importante es el problema, ya que muy pocas veces hay monitoreo después de que un proyecto cierra.

Cinco conferencias TED que me sirvieron de inspiración

Jim Yong Kim's picture
Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial en la conferencia TED Talk
Jim Yong Kim, presidente del Grupo Banco Mundial en la conferencia TED 


En abril pasado, tuve el honor de ofrecer una conferencia TED en Vancouver, Canadá. Las charlas TED tienen el objetivo de inspirar y difundir ideas, y el tema de este año –“The Future Us”– explora qué le depara al mundo el futuro.

La inteligencia artificial, la robótica y otros avances tecnológicos resultan muy prometedores, pero estos cambios suceden a una velocidad vertiginosa. Temo que muchos de nosotros no estamos preparados. Existe aún demasiada pobreza y desigualdad en el mundo, y tenemos mucho trabajo por hacer para ofrecer oportunidades a todos.

¿Está la Argentina preparada para envejecer? Cómo volvernos ricos antes de volvernos viejos

Rafael Rofman's picture



En la Argentina de hoy, la población en edad de trabajar crece más rápido que la población total.  Este patrón, conocido como el bono demográfico, es una gran oportunidad de generación de riqueza, siempre que se forme a los jóvenes y se creen empleos para que la población en edad productiva efectivamente trabaje y produzca. Pero este escenario favorable no es para siempre. En poco más de 30 años, el porcentaje de población adulta (mayor de 65 años) sobre el total será casi el doble, pasando del 10% actual al 19% 2050 (y al 25% en 2100). 
 
Imaginemos cuán diferente será la sociedad en el futuro con el doble de adultos mayores. De no mediar un cambio tecnológico profundo, subirían los gastos en jubilaciones y salud, y el crecimiento económico se estancaría como consecuencia de una menor cantidad de personas trabajando, un fenómeno que ya viene ocurriendo en países desarrollados. En el caso particular de la Argentina, el problema se complica: corremos el riesgo de volvernos viejos antes de volvernos ricos. 

Vincular el cambio climático y la salud para lograr mejores resultados de desarrollo

James Close's picture
Una mujer usa una máscara para protegerse de la contaminación en China. Foto: © Curt Carnemark/Banco Mundial.
Una mujer usa una máscara para protegerse de la contaminación en China.
Foto: © Curt Carnemark/Banco Mundial.


El cambio climático ya tiene efectos reales y medibles en la salud humana y se cree que esos impactos aumentarán. Los países de ingreso bajo y mediano sufren las peores repercusiones, dado que son más vulnerables a los cambios en el clima y tienen una menor capacidad de adaptación debido a sus deficientes sistemas de salud e infraestructura. La buena noticia es que los efectos acumulativos del cambio climático en la salud se han debatido de manera amplia durante décadas y se comprenden mejor.

Tres amenazas para el futuro de Afganistán: aumento de la pobreza, inseguridad y crecimiento lento

Silvia Redaelli's picture
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La semana pasada, uno de los tantos camiones cisternas que recorren las calles de Kabul se desplazó pese a la congestión vehicular, pasó por edificios del Gobierno y embajadas, y llegó hasta la plaza Zanbaq. Cuando se tuvo que detener en un puesto de control, el chofer del camión hizo explotar 1500 kilos de explosivos que estaban ocultos en el tanque. Eran las 8.22 de la mañana y muchos afganos iban camino al trabajo y muchos niños se dirigían a la escuela. La explosión causó la muerte de 150 viajeros y transeúntes y otros cientos de personas resultaron heridas. Este es apenas uno de los numerosos hechos que afectan las vidas y los medios de subsistencia de los afganos.

La coca, una mirada desde el desarrollo

Marcelo Jorge Fabre's picture
 Crónicas Desarmadas
Fotografía: Crónicas Desarmadas

Siempre hemos oído que si Colombia no tuviera el problema de drogas ilícitas y el conflicto armado, sería un paraíso terrenal.  Bendecida con recursos naturales que parecieran infinitos, Colombia ocupa uno de los primeros lugares en biodiversidad del mundo. Sus playas, sus selvas, sus montañas, sus gentes son de una riqueza invaluable.

Pero esa Colombia hasta ahora se está empezando a conocer. Desafortunadamente lo que más se conoce son las profundas heridas que han dejado décadas de conflicto armado y lucha contra el narcotráfico. Colombia es uno de los productores de hoja de coca más grandes del mundo. Según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC) en julio de 2016, Colombia aún lideraba la lista global de productores de cocaína por encima de Bolivia y Perú.  Según la agencia, aproximadamente 65,000 hogares en Colombia, en condición de pobreza, dependen del cultivo de hoja de coca para su subsistencia.

Agregar en el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible datos sobre agua potable recolectados durante la fase de los objetivos de desarrollo del milenio

Libbet Loughnan's picture

Este blog forma parte de una serie que acompaña al Atlas 2017 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En respuesta a las preguntas frecuentes de quienes tratan de familiarizarse con el método de seguimiento de la meta número 1 del ODS 6, usamos este blog para analizar más a fondo el panorama general presentado en el Atlas.

Aquí solo examinaremos el nuevo indicador sobre el agua: “El porcentaje de la población que utiliza servicios de agua potable gestionados de manera segura”, definido como una fuente de agua potable mejorada y tal como se definió en los objetivos de desarrollo del milenio (ODM). Esto significa: 

  • ubicada en las instalaciones donde se necesita;
  • disponible cuando se necesita, y
  • cumple con normas de materia fecal (cero E. coli en una muestra de 100 ml de la fuente de agua potable doméstica) y sustancias químicas prioritarias.

Estos cambios reflejan la evolución del consenso mundial sobre qué aspectos se pueden controlar mejor para respaldar el desarrollo, y se han diseñado para indicar oportunidades, como representar el ciclo completo del agua y la ruta fecal oral, cuantificar cuestiones que eran menos visibles a través de la perspectiva de los ODM, y fundamentar medidas para cumplir metas nacionales, así como los dos objetivos del Grupo Banco Mundial y los ODS. Es decir, siempre y cuando los datos se recopilen.

Hasta que no se incorporen las mediciones adicionales en las encuestas de hogares, la falta de datos implica que solo es posible obtener por el momento información limitada sobre cómo el cambio al marco de los ODS evolucionará en diversos países. Como se señaló en un reciente blog, (i) mediante diagnósticos de la pobreza relacionados con los servicios de abastecimiento de agua, saneamiento e higiene (WASH) se está apoyando la aplicación de las nuevas mediciones de los ODS. Este tipo de estudios fueron impulsados por los Departamentos de Prácticas Mundiales de Agua y de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad del Banco Mundial. Los diagnósticos no han ayudado solo a poner de relieve las carencias de pruebas, sino que también han permitido establecer alianzas exitosas para recopilar mediciones críticas de los ODS en Etiopía, Tayikistán, Nigeria, República Democrática del Congo (RDC), y la Ribera Occidental y Gaza, así como en Ecuador.
 
En los diagnósticos mencionados también se ha involucrado a los países para que ayuden a relacionar sus datos históricos con el nuevo marco. De la misma manera que en el caso de la producción de datos, esta actividad se fundamenta en el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento, (i) lo que ayuda a facilitar la aceptación de los resultados en el seguimiento oficial de los ODS.
 
Existen elementos simples para esto: el agua potable “mejorada” tal como se definió en los ODM y el componente “en las instalaciones” de la fase de los ODM (“el agua corriente en las instalaciones”) contribuyen a establecer algunos de los elementos básicos de la categoría de los ODS denominada “gestionada de manera segura”.
 
Muchos países también tienen algunos datos relacionados con la distancia, es decir si una fuente de agua potable se encuentra ubicada a 30 minutos (viaje de ida y vuelta) o más lejos. Aunque no forma parte del indicador binario de los ODS, esto se usará de manera rutinaria para distinguir entre agua potable “básica” y agua potable de peor calidad. ¡Imagine que en su vida cotidiana usted depende del agua obtenida en un lugar que se encuentra a más de 30 minutos de su casa!
 
Los indicadores “disponible cuando se necesita” y “cumple con normas de materia fecal y sustancias químicas de alta prioridad” son nuevos en el marco de seguimiento mundial.
 
Los datos parciales existentes sobre el seguimiento de los ODS, junto con el sentido común, nos ayudan a entender la disminución del número (y el porcentaje) de personas que se ha verificado que tienen el nuevo tipo de acceso. Pero el elemento clave para aumentar la cobertura entre las diversas poblaciones es incalculable y menos predecible si no se tienen datos. Este gráfico amplía el gráfico 6c presentado en el Atlas:


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